La mañana del día 6 de abril de 1976 – hoy hace cincuenta años – era abatido por los disparos de la Guardia Civil Oriol Solé Sugranyes, a pocos metros de la frontera con el Estado francés, en territorio navarro de Euskal Herria, muy cerca de la libertad, al día siguiente de haber escapado de la prisión de Segovia con 28 presos más.