Pietro Carta y Paolo Mannoni son de la misma quinta: 1899. El padre de Pietro está a cargo de las tierras del padre de Paolo, don Pasqualino Mannoni, de los Mannoni que se hicieron ricos con el pecorino. Viven en el pequeño pueblo de Lollove, en pleno corazón de Cerdeña, y juntos se crían al aire libre, bajo la estricta supervisión de Annica, la gobernanta. El señorito Paolo, frágil y dependiente, va a la escuela y se precia de enseñar a Pietro a leer y a escribir. Pietro, fuerte como una cría de muflón, presume de conocer todos los secretos de la naturaleza. En el continente ha estallado la Gran Guerra, y llega el día en que Paolo es llamado a filas y que Pietro, por un pacto entre familias, se ve obligado a alistarse también. Pero en el frente esos pactos de clase son papel mojado, igual que la brecha entre ricos y pobres.
Desde los albores de la era industrial, la mejor y casi única arma de los y las trabajadoras contra la explotación de su fuerza de trabajo ha sido la acción colectiva. Gracias a ella, a lo largo del último siglo y medio y en prácticamente toda la geografía del planeta se han repetido experiencias de ocupación de fábricas, constitución de consejos obreros y democratización de los centros de trabajo. Los colectivos que protagonizaron esas luchas no necesitaron grandes referencias previas; la ocupación de los medios de producción y su autogestión por parte de los trabajadores parece emerger como expresión genuina y directa de los intereses históricos y materiales de sus protagonistas.
A lo largo de este volumen documentaremos algunas de esas experiencias. Expondremos primero el debate teórico que las ha acompañado para sumergirnos enseguida en luchasdesarrolladas tanto en sociedades capitalistas como bajo formas de socialismo de Estado. Desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XXI recorreremos diferentes manifestaciones de un movimiento que hasta el momento apenas ha salido de las sombras. Nuestro objetivo es poner el foco sobre esos momentos de empoderamiento de los y las trabajadoras y revelar la importancia de las luchas obreras contra formas de control autocráticas o injustas impuestas, ya vengas impuestas por el capital, por empresas, por sindicatos tradicionales o incluso por partidos o burocracias estatales. Porque en última instancia, confiamos en que esas formas de lucha sirvan para alimentar el deseo de construcción de nuevas de democracia obrera.
«El 1 de mayo es un momento de afirmación, de amor a la vida y de llegada de la primavera, así que ha de ser algo así como el principio del fin del sistema capitalista de explotación, opresión, guerra y miseria generalizada y trabajo esclavo». Esto escribe el famoso historiador Peter Linebaugh en este compendio esencial de reflexiones sobre un 1 de mayo tan denigrado y al mismo tiempo tan glorioso y eléctrico.Es un día en el que el rico y el poderoso se esconden llenos de miedo y hacen que el parlamento prohíba la fiesta de mayo –un día magnífico y descontrolado de renacimiento, renovación y rechazo–. Estas reflexiones sobre el rojo y el verde –en los cuales probablemente descansa la única esperanza para el futuro– están pobladas por las opiniones de la anarco-comunista nativa americana Lucy Parsons, el movimiento sindical Dodge Revolutionary Union Movement, Karl Marx, José Martí, W.E.B. Du Bois, Rosa Luxemburg, SNCC y una larga lista de nombres sensibles y ricos.
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