En 48 páginas con papel de calidad y a todo color, entrevistamos al DJ, productor y cantante canadiense Tiga (portada) y a dos grandes nombres de la escena estatal, el zaragozano Pushmann y la gallega Cora Novoa; además de artistas destacados de nuestra escena local como Mariam Croft (en la sección "En el Estudio Con..."), Koldo Intermusic y Mugu (en la sección "In The Mixer"); descubrimos en dos especiales al sello Hegoa Diskak y el colectivo More Jaia; y presentamos a 8 artistas locales destacados en el Elektro-Test... Además, BOD Series con Tronis, DJ Charts, reseñas de lanzamientos, Lo que viene... .
En los últimos años parece que se ha instalado un nuevo sentido común punitivo que explota el miedo como estrategia política. Esta política se ha infiltrado también en los movimientos de base. El nuevo sentido común punitivo está relacionado con la identificación con el Estado producida en y tras el fracaso del último ciclo político abierto en 2011.
Si una parte cada vez más amplia de la acción de los movimientos se dirige a la demanda de derechos como único horizonte político posible, otra parece reclamar soluciones punitivas para problemas como el racismo, el sexismo, la homofobia o la discriminación. Ante el racismo o la homofobia se demanda así una ampliación de los delitos de odio; ante las agresiones sexuales, un código penal «mejor»; ante cualquier problema, más Estado y paradójicamente más cárcel
¿Qué significa luchar por la vivienda en un mundo donde nuestras casas son mercancías?
En este libro, los sindicatos de inquilinas nos proponen reimaginar la vivienda como un derecho y no como un privilegio. Para ello hemos de analizar las dinámicas económicas que gobiernan el techo bajo el que vivimos, entender los procesos que nos expulsan de nuestras casas y desenmascarar a los actores que se lucran con una de nuestras necesidades más básicas. Además resulta imprescindible comprender la fuerza de nuestras herramientas colectivas: el sindicalismo de base y el poder popular. Desde la financiarización hasta las resistencias cotidianas, en este volumen vas a encontrar análisis, experiencias y estrategias para transformar la indignación en acción colectiva. Porque la lucha por una ciudad habitable empieza desde abajo y no puede esperar.
Es nuestro momento.
Tituloa ipiñi ezazu zeuk... Como bien indica el nombre es una obra cuya interpretación queda totalmente libre a la imaginación del lector. Tenemos en este cómic una enrevesada historia, bellamente, ilustrada de mano de Txarli. Esta es una historia que nos llevará sin palabras desde nuestra tan queridas calles de Bilbao, a Ámsterdam, pasando por Donosti, etc.
“Te vas a montar un viaje sin palabras… donde tú tendrás que ponérselas en tus manos está contarte a ti mismo con tus propias palabras este alucinante viaje”
Txarli cree en la libertad de cada uno de interpretar, modelar y crear su propia historia y con su última obra se ha asegurado de no dejar a nadie indiferente. Quizás dos personas lean el mismo cómic y lleguen a conclusiones diferentes. Atrévete a adentrarte en el misterio de tu propia mente.
La edición ha corrido a cargo de DDT, en estrecha colaboración con el autor y ha sido impresa En Dortoka.
La idea de la prisión surge en la historia como medio por el cual aislar y encerrar a aquellas personas que las autoridades consideraban molestas o subversivas a las leyes en vigencia, anormales a las pautas sociales establecidas. A lo largo de la historia, las cárceles y sus mazmorras han sido aplicadas de formas diferentes; pero siempre, absolutamente siempre, han constituido, bien en la era medieval, bien en la era moderna o contemporánea, una herramienta del poder impuesto, el medio coercitivo de reyes, de militares y de políticos.
El estado es un aparato de poder que basa su existencia en el crimen y en el robo, y que envilece, con sus fórmulas autoritarias e injustas de organización social, la convivencia de la sociedad, corrompiéndola y enfrentándola entre sí. No podemos querer ni pretender eliminar el delito ni la prisión, dejando intacto al mayor criminal de la historia: el estado. Debemos abolirlo y con el a todos esos representantes corruptos que viven a costa de los demás.
Es imprescindible acabar con el estado y con todas sus formas represivas, para desde sus ruinas edificar una nueva estructura social organizada según las necesidades populares.
"Antifaxismoa Euskal Herrian" Liburu Berria: liburua argitaratu du non kontatzen da pegatina antifaxistaren historioa Euskal Herrian. Euskal pegatineroak 2002an Udondon hasi ziren pegatina topaketak egiten. Gaur egun ekitaldi interesgarri bten bilakatu egin da kurioso askotarako. Liburu honen bidez, pegatinero asoziazio hau egiten duen kultur zaintza gordetzea da.
USAINAURREA
Batzuek diote poesiari kiratsa dariola, baina, egia esan, usainak sentitu gabe, poesiak bide zaila du. Olerkientzat, ardoentzat bezala, sudur on bat edukitzea premiazkoa da, hezia izan daitekeen usaimena, giza zentzurik animaliena, ezagueraren hastapena eta kontrolatzen zailena izan arren, munduaz gozatzeko balio duena. Izan ere, guztiz jakin gabe gure bizitza markatu zuten eta, askotan, gure arretaz kanpo geratzen diren une haien oroimena berreskuratzea ahalbidetuko digu usaimenak. Poesiak usain guztiak behar ditu. Gogora dezagun, bada, Ovidioren abizena Nason omen zela. Baina ez dago urrutira joan beharrik poeta baten irudian sudurraren garrantziari antzemateko. Polloen ehortzita dagoen Indalezio Bizkarrondoren porrontxoak ere horren berri ematen baitigu. Izan ere, nekez gogora dezakegu Bilintx zena oroimenera haren sudurluzea ekarri gabe. Jarraian datozen testu hauek, beraz, aipatu harremanaz aritzeko, sudurraren eta poesiaren artekoa alegia, aukera eskaini nahi dute, usaimen on! (Fito Rodriguez)
Aimé Césaire recuerda en su Discurso sobre el colonialismo dos características intrincadas del capitalismo que ya habían mencionado anteriormente Marx y Lenin: su carácter competitivo y su tendencia a expandirse en nuevas zonas geográficas, es decir, su tendencia a la globalización.
Las masacres de la conquista, el sometimiento a la esclavitud y las epidemias traídas por los europeos provocan un auténtico genocidio. Rápidamente la necesidad de mano de obra lleva al crimen contra la humanidad que es la trata de personas esclavas.
Saïd Bouamama tiene una impronta no-europea, no «occidental», la impronta del Otro, pero conoce y comprende perfectamente la cosmovisión de la modernidad ilustrada eurocéntrica capitalista liberal. Por eso en estos relatos de la historia actual de las colonias francesas logra quebrar las defensas de nuestro «sentido común». Lo consigue a través de la gestión de unos potentes silencios que combina con datos, argumentos y hechos. Así, abre quirúrgicamente nuestra muralla mental ilustrada y modernista, y pone a descubierto nuestro eurocentrismo universalista que no solo nos impide ver la realidad de la existencia de otra parte de la humanidad, sino que nos niega la comprensión de nuestra complicidad actual con el neocolonialismo, sea este francés, español, anglosajón, europeo… o vasco.
La lucha internacionalista, anticolonialista y antiimperialista debe ir a la par de la lucha ideológica cuyo objetivo estratégico es la derrota del propio eurocentrismo comenzando por el eurocentrismo progresista y de «izquierdas».
La obra de Marx Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 es una serie de artículos con el título común De 1848 a 1849, escritos para la Nueva Gaceta Renana. El plan primario del trabajo Las luchas de clases en Francia incluía cuatro artículos: «La derrota de junio de 1848», «El 13 de junio de 1849», «Las consecuencias del 13 de junio en el continente» y «La situación actual en Inglaterra». Sin embargo, solo aparecieron los tres primeros artículos. Al editar la obra de Marx en 1895, Engels introdujo un cuarto capítulo cuyo título es «La abolición del sufragio universal en 1850». La intensa y rica experiencia de aquellos años fue una escuela de la que Marx y Engels sacaron lecciones teóricas, políticas y prácticas fundamentales para asentar y desarrollar el socialismo científico.
Una de las ideas centrales que recorre el libro es la de que la burguesía europea, que en la época de lucha contra el régimen feudal desempeñó un papel fundamentalmente progresista, en la medida que afianzaba su dominio económico y político iba perdiendo su faceta revolucionaria, convirtiéndose en la nueva clase opresora y adoptando posiciones abiertamente contrarrevolucionarias. Marx ya planteó esa naturaleza reaccionaria en 1848.
La derrota de las Jornadas de Junio eliminó de un plumazo las ilusiones de la clase obrera revolucionaria en los republicanos burgueses, contribuyó como ningún otro factor a que el proletariado adquiriera conciencia de sus propios intereses de clase. De ahí se desprende la necesidad de que el proletariado se organice de forma independiente, que cree su propio partido.
La cuestión del Estado adquiere actualmente una importancia singular, tanto en el aspecto teórico como en el aspecto político práctico. La opresión de las masas trabajadoras por el Estado, y en concreto de las masas trabajadoras de Euskal Herria, cobra proporciones cada vez más monstruosas. Lenin analiza la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado, deteniéndose de manera especialmente minuciosa en los aspectos de esta doctrina olvidados o tergiversados de un modo oportunista por las corrientes revisionistas de su época. Posteriormente, analiza de forma detallada la posición del principal representante de estas tergiversaciones, Karl Kautsky, el líder más conocido de la II Internacional (1889-1914), que tan lamentable bancarrota sufrió. Es importante comprender lo que representaba y hacia donde conducía la opinión de Kautsky porque nos hará comprender esa teoría tan a la moda que defiende que el Estado se ha difuminado y que minimiza su papel en la sociedad burguesa. La comprensión de la naturaleza del Estado es fundamental para poder avanzar en la construcción del Estado vasco popular que el pueblo vasco necesita, para saber con qué nos enfrentamos y qué Estado queremos.
El Capital es un libro eminentemente político, es un libro que propone una política revolucionaria contra el capitalismo; una política en la que la lucha de liberación nacional es una parte insustituible, como lo es la lucha contra el sistema patriarco-burgués, contra el fetichismo y opio religioso, contra la destrucción de la Naturaleza, etcétera, es decir, contra el modo de producción capitalista. La burguesía, como clase social explotadora, siempre ha sabido que El Capital es una especie de «bomba teórica de profundidad» lanzada a los cimientos más raizales de su existencia, allí en donde la explotación inhumana asegura la reproducción ampliada del capitalismo.
El Capital también asusta al reformismo por dos razones: una, porque demuestra la inutilidad reaccionaria de sus ensoñaciones, de sus esperanzas en la democracia burguesa y, otra, porque el reformismo de los Estados opresores de pueblos asume la ideología nacionalista de la burguesía que oprime a esos pueblos.
Vo Nguyen Giap, miembro de buró político del Partido de los Trabajadores de Vietnam, viceprimer ministro, ministro de Defensa Nacional y comandante en jefe del Ejército Popular de la República Democrática de Vietnam, escribió los dos textos que constituyen este libro Guerra de liberación política, estrategia, táctica y Armar a las masas revolucionarias, construir el ejército popular a partir de la experiencia del pueblo vietnamita en su lucha contra la agresión extranjera y su combate contra el imperialismo yanqui. Es una síntesis de su concepción militar, basada en la organización marxista-leninista del proletariado, núcleo del ejército popular, armazón del pueblo tanto en la insurrección armada y la guerra revolucionaria como en la defensa nacional; tanto en la guerra de liberación nacional como en la lucha para construir el socialismo.
El día 4 de octubre de 2013, Vo Nguyen Giap murió en Hanoi a los 102 años de edad. Con su muerte desaparece el último protagonista de la guerra de Vietnam y uno de los principales artífices de las mayores derrotas que nunca hayan sufrido las potencias imperialistas.
«Tuvimos que usar lo pequeño contra lo grande, armas anticuadas contra armas modernas» y «al final, es el factor humano el que determina la victoria» dijo Giap
La Primera Guerra Mundial 1914-1918, es junto a la Segunda Guerra Mundial uno de los temas más tratados en la historiografía. La Gran Guerra siempre aparece como un capítulo cerrado de la Historia, pero todavía queda mucho espacio para nuevas y originales publicaciones que tratan aspectos que hasta ahora habían pasado inadvertidos. Este es el caso de La Gran Guerra de Clases 1914-1918 del historiador belga Jacques R. Pauwels. El libro es sin duda una apuesta segura para conocer la perspectiva social-ideológica de un conflicto que transformó Europa y que, según el autor, dio inicio al siglo XX.
La obra se estructura en tres grandes partes. La primera «El largo siglo diecinueve, “madre” de la Gran Guerra», la segunda «La Gran Guerra de Clases 1914-1918» y la tercera y última «La larga sombra de la Gran Guerra».
En este libro se rompen los esquemas bajo los que se ha estudiado esta guerra. Como siempre el autor le da la vuelta a la situación y nos hace ver las cosas bajo otro prisma más cercano a la realidad de los pueblos trabajadores. Nos explica qué hay escondido debajo de las decisiones de los Estados de avanzar hacia la guerra. Nos explica que ante el desarrollo de la lucha de clases, ante las quejas de los obreros, las movilizaciones, la organización de la clase obrera, las elites de los Estados capitalistas ven en la guerra una salida para acallar estas voces, para desbaratar la organización obrera, para esconder los problemas que tenían.
Con una propaganda intensiva se «convence» a los obreros que hay que ir a la guerra, que hay que defender la «patria», no dicen qué patria, pero está claro que hablan de la «patria capitalista». En los primeros meses de la guerra los trabajadores, los campesinos van, más o menos, contentos y los que no, van resignados y obligados. Les han convencido que será una guerra rápida, casi una pequeña fiesta, pero la realidad se impone rápidamente y la crueldad de la guerra aparece rápidamente, y los soldados se van dando cuenta de que los han enviado a morir para defender algo que no representa nada para ellos, si no es más opresión. Se dan cuenta que los soldados que tienen enfrente, en realidad no son sus enemigos y cada vez más hay confraternización entre los bandos enemigos, de manera que los mandos de los diferentes ejércitos tienen que prohibirla y tomar medidas drásticas contra esa confraternizan.
El autor explica que finalmente esta guerra no acaba con los problemas de la clase dirigente sino todo lo contrario, las huelgas son cada vez más importantes, en Rusia ha habido la revolución bolchevique lo que da más ímpetu a la clase obrera mundial para organizarse y luchar por realizar su revolución. El autor dice que lo que hace esta guerra, al no solucionar los problemas de las clases dirigentes, tal como ellas esperaban, al acabar con la clase obrera más esperanzada que nunca en las posibilidades de llevar a cabo su revolución, es preparar la siguiente contienda, la Segunda Guerra Mundial.
La insurrección armada de Neuberg contiene un método de análisis de las prácticas insurreccionales que permite trascender a su limitado objeto concreto para profundizar en la praxis revolucionaria actual en la que las diversas formas de insurrección deben ser vistas como un proceso complejo, diversificado, interactivo y sistémico, como ya se sabía desde mediados del siglo XIX y ha quedado confirmado durante todo el siglo XX y lo que llevamos de XXI. Algunos de los puntos fundamentales de este método se centran en la importancia insustituible e imprescindible de la moral de lucha, de la teoría, de la estrategia, de la toma del poder de Estado, de la organización revolucionaria de vanguardia, de la política de alianzas, de la interacción sabia y oportuna de todas las formas tácticas de lucha, etc
Derechos humanos como arma de destrucción masiva nace por muchos motivos: de tipo político, de oportunidad histórica, etc. Qué duda cabe que el tema de los derechos humanos burgueses (a los que siempre se refieren como derechos humanos a secas) son de suma actualidad, de gran importancia en el momento histórico que nos ha tocado vivir. Porque a dicha afección se le dotó de una clara intención de evocar aspectos muy positivos, deseables, humanísticos y por los que hay que luchar; pero que en su realidad diaria llevan dentro de esas bonitas palabras puro veneno.
Además, hablar de esos derechos humanos tiene una íntima conexión con la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, difundida, orquestada y publicitada por los medios de comunicación escritos y visuales de los Estados capitalistas que se comenzaron a autodenominar como «democráticos» y del «mundo libre». Difundidos y embellecidos, pero sin poder olvidarse que son los derechos con los que la burguesía se ha dotado y que por ello hay que ponerle el adjetivo correspondiente, es decir, burgueses, y, por lo tanto, otra herramienta en la consecución de los objetivos de quienes los diseñaron, esto es, el control de la mayoría por una minoría.
Estos derechos humanos, que denominamos como «derechos abstractos», una vez analizado cómo se realiza su aplicación en la realidad concreta, devienen en todo lo contrario de lo que predica, esto es, en muerte y dolor, terrorismo, violencia de suma crueldad contra los pueblos del mundo.
En la segunda parte del libro hemos recalcado que la salud es una necesidad de los pueblos, es supervivencia humana y calidad de vida de las personas. No son derechos que se nos entregan de manera graciosa y desinteresada, como las monarquías y la nobleza los daban en siglos pasados, sino necesidades para un crecimiento de las personas digno y sano, derechos conquistados que deben formar parte del proceso de construcción de una sociedad nueva, libre de explotadores y saqueadores de recursos, una sociedad para todos y todas, es decir, una sociedad socialista.
Los grandes mitos de la historia moderna. Reflexiones sobre la democracia, la guerra y la revolución de Jacques R. Pauwels no es un relato alternativo de la historia contemporánea de la democracia, la guerra y la revolución, ni debe leerse solo como un intento de enmendar la historia oficial desde una mayor objetividad científica o desde un marco de valores progresista o de izquierda ideologizado.
Lo que en el título se denominan «reflexiones» son una serie de ensayos cuasi eróticos en los que el autor desnuda a la historia oficial contemporánea de sus grandes mitos con mucho tacto y sensibilidad, pero en el fondo con irreverente brutalidad magistral. Aunque deberíamos decir «nuestra historia oficial» y «nuestros mitos», porque los tenemos profundamente asimilados y están bien, muy bien atados e instalados en nuestro sentido común.
Los mitos son más que un mero maquillaje con mentiras y tergiversaciones de la historia oficial.
Los mitos están profundamente anclados como certezas casi inamovibles que durante siglos y milenios determinan de generación en generación gran parte de lo que llamamos nuestro saber y sentido común. Los mitos dan firmeza al entramado de nuestra cosmovisión, de nuestra percepción del mundo material, de nuestra ideología y de nuestro esquema de principios éticos y valores morales. Para la izquierda es absolutamente necesario realizar el esfuerzo de desnudar de sus mitos a la historia oficial, a las ideologías, a la política, a la ciencia, al derecho y a su racionalidad.
La burguesía separa los ámbitos de conocimiento y los coloca en cajones estancos, aislando unos de otros y obviando así la influencia mutua que tienen entre ellos, mutilando así cualquier análisis posterior en cualquiera de los mismos. De este mismo modo, presenta cada una de estas disciplinas como algo abstracto, cosificado y con una lógica interna independiente del resto de disciplinas.
Desde el inicio la economía fue radicalmente apartada de la sociología, negando la relación entre ambas y presentando una y otra como sistemas cognoscibles en sí mismos. Desde los «padres fundadores», todos ellos reaccionarios hombres blancos, hasta las teorías postmodernas en boga hoy en día, la sociología ha sido una herramienta fundamental para legitimar los intereses capitalistas.
En una búsqueda incansable de la unidad social, la sociología niega la lucha de clases y las contradicciones internas del capitalismo reduciendo su interés a un mero intento por prever y encauzar aquello que pone en peligro el consenso social.
El marxismo es la única herramienta capaz de explicar esas contradicciones, ahondar en ellas y trabajar para superarlas. Marxismo versus sociología. Dos concepciones irreconciliables en permanente lucha.
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