Estamos ante un homenaje de culto. Yanka Diáguileva fue una de las más brillantes figuras siberianas del punk-rock , folk y poesia oscura underground rusa. Notablemente influida por el también poeta y músico Aleksandr Bashlachov, de quien fue amiga, y por Yegor Létov, con quien, además de participar en diversos proyectos, como la banda Grazhdánskaya Oborona, mantuvo una relación sentimental. En su carrera en solitario, sus canciones combinan el nihilismo y urgencia del punk-rock con melancólicos pasajes cercanos al folk.
En 1991 murió en extrañas circunstancias, aunque oficialmente se suicidó.
Este es un homenaje a sus más bellas canciones por parte de gente de Euskal herria y también de Rusia.