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OBRAS COMPLETAS (TOMO 8)

Últimos años de lucha y reflexiones
Mijaíl Bakunin
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    Referencia interna: 9791399145540
    Formato: Tapa blanda con solapas
    Editorial: Ed. Imperdible
    Genero: Ensayo, Anarquismo
    Idioma: Castellano
    Colacion: 318
    Coleccion: Anarquismo
    Pais de edicion: A Coruña
    Fecha de edición: 2026
    Fecha de entrada: 2026-10-08

    En la naturaleza como en la sociedad humana, que no es otra cosa que esta misma naturaleza, todo lo que vive solo vive con esta condición suprema de intervenir del modo más positivo, y con tanto poder como lo comporta su naturaleza, en la vida ajena. La abolición de esa influencia mutua sería pues la muerte. Y cuando reivindicamos la libertad de las masas, no pretendemos en absoluto abolir ninguna de las influencias naturales ni de ningún individuo, ni de ningún grupo de individuos que ejercen su acción sobre ellas. Lo que queremos es la abolición de las influencias artificiales, privilegiadas, legales, oficiales. Si la Iglesia y el Estado pudieran ser instituciones privadas, seríamos los adversarios de las mismas sin lugar a dudas, pero no protestaríamos contra su derecho de existir. Pero protestamos contra ellas, porque a pesar de ser sin duda instituciones privadas en el sentido de que solo existen en efecto por el interés particular de las clases privilegiadas, estas instituciones no dejan de servirse de la fuerza colectiva de las masas organizadas con la meta de imponerse autoritariamente, oficialmente, violentamente a las masas. Si la Internacional pudiera organizarse en Estado, nos convertiríamos, nosotros, sus partidarios convencidos y apasionados, en sus enemigos más encarnizados . Pensamos que la política, necesariamente revolucionaria,del proletariado, debe tener por objetivo inmediato y único la destrucción de los Estados. No comprendemos que se pueda hablar de la solidaridad internacional cuando se quieren conservar los Estados, a menos que se sueñe con el Estado universal, o sea la esclavitud universal, como los grandes emperadores y los papas , siendo el Estado por su misma índole una ruptura de esta solidaridad y por consiguiente una causa permanente de guerra .